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La
Sierra occidental es un lugar que, por sus características, ha
destinado a los que la pueblan a vivir en armonía con la tierra.
La diversidad en materias primas y la capacidad de las gentes de aprovechar
los recursos y transformarlos, ha resultado en un rico conjunto de técnicas
artesanales depuradas a través de siglos.
En nuestra mancomunidad están representadas las siguientes actividades
artesanales:
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Es
un arte de gran tradición en la Sierra, especialmente
en Cortegana, donde los alfareros tradicionales desarrollaron
una técnica pictórica propia conocida como "de
la cuchara". El proceso de elaboración consta
de varios pasos: el barro, traído por un arriero en
forma de tierra seca, se remoja en un pilón y se pisa
a la manera tradicional, las piezas se cuecen siguiendo dos
procesos, uno más suave con leña de pino a 600/650
ºC y otro más intenso, una vez vidriadas, con
leña de alcornoque a unos 1.000°?C.
En Aroche se han elaborado, también de manera tradicional,
ladrillos de barro cocidos en hornos árabes.
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De larga tradición, sobreviven algunos telares tradicionales
en Encinasola, y otros nuevos con los que se elaboran tapices y
mantas. Existe también un taller de bordado que realiza trabajos
en oro para Sevilla y otras partes de España, además
de mantelerías, mantones, colchas y paños de mesa.
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Actividad
generalizada por toda la Sierra, se mantiene por el importante
mercado para el apaño de la castaña, la recolección
de setas y frutos aparte de su creciente fin ornamental.
Normalmente están realizados con varetas de olivo,
aunque también se usa el mimbre y otros materiales
para resaltar el efecto decorativo de los distintos tonos.
Los modelos son diferentes según el uso al que están
destinados.
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Producto
de importante presencia en la comarca, aparte de su uso industrial,
ha tenido una práctica utilización para la elaboración
de colmenas y la fabricación artesanal de tapones de corcho.
Hoy día se utiliza para la elaboración de figuras
e incluso de pequeños muebles.
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La
mayoría de las forjas se han reconvertido en carpinterías
metálicas. En Cortegana sobreviven dos empresas muy especializadas,
una frenería con amplio mercado internacional y una fábrica
de romanas, pesas tradicionales utilizadas para el calibrado del
corcho y de los cerdos en el campo.
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